Gestión Emocional con un Huerto

Contrario se enfoca en la parte práctica de cualquiera de nuestros proyectos y yo trato de buscar la mejor gestión en nuestras emociones. Los proyectos, sobre todo a largo plazo como puede ser el de un huerto o el de la supervivencia, requiere de gestión, no solo por su productividad, si no también por el desgaste que produce en el ánimo.

Un huerto no es distinto. Puede traer muchas alegrías y sorprender la abundancia de la naturaleza, que con una semilla consigues mucho producto, pero requiere de cosas que, hoy en día con la inmediatez de las redes, no se está acostumbrado. Queremos las cosas AQUÍ y AHORA. Porque luego queremos otras cosas. Y hay cosas que queremos y que necesitan su proceso.

En el caso que nos ocupa, el huerto y sus hortalizas, verduras o frutas. Hemos crecido en una familia donde si querías manzanas, ibas al súper y pillabas una bolsa. Si te apetecían tomates, tienes variedad para elegir para según lo que quieras. Tomate de ensalada, en rama, de pera para los gazpachos. ¿Qué quieres? Pues pagando un precio, lo tienes en el momento. Y así comprabas según la organización del menú que habías hecho.

Cuando te embarcas en un huerto con la intención de abastecerte de él para las comidas… Ya no es igual. Creo que eso es algo que yo no me esperaba. Ya no comes lo que quieres, ya comes lo que hay. Y encima, los tiempos difieren de tu planificación. Y todo se rompe. Además, que llevas meses esperando para poder comerte lo que has plantado y no lo puedes comer cuando te gustaría.

Es una gestión distinta de tus comidas, de tu tiempo, de tus ideas y de tu mente.

También pasa con «las cosas buenas», vamos a decirlo así. De repente tienes una cantidad de tomates que no es la que compras habitualmente. Son tomates que están riquísimos porque los has mimado, los has cuidado con su riego, sin insecticidas dañinos y con abono. Por tanto tienen un sabor que no reconoces y se han dado en tal cantidad, que tienes tomates para abastecer a todo el vecindario.

Luego está la espera y ya no solo esa paciencia que se construye tras cada día cuidando un ser vivo para comer. Si no también que esperas tener zanahorias en 4 meses, pero éstas en concreto han decidido tardar 7 meses o más. Lo cual ocupa un espacio que tú tenías pensado para las siguiente producción. Se te acumulan los plantines y te falta espacio.

A mí, estas pequeñas cosas de nuestra experiencia con el huerto me están encantando. Pero es cierto que nadie te habla de ello y cuando te lo encuentras, te pegas de bruces con la realidad.

Y finalmente están también las producciones fallidas. Pones mimo y cariño en una hortaliza que… no se te da bien. Aún así, insistes y tratas de tomártelo de otra manera, buscas aprender cómo hacerlo bien. Lo que te cuentan los demás no te sirve en tu caso y tras varios intentos, no hay manera. Eso nos ha pasado con los rabanitos rojos. No hemos conseguido cosechar por más veces que lo hemos intentado.

Y después de todo, están los errores de principiantes que cometes como trasplantar remolachas. Después de varios meses de ver que aquello no prospera, te enteras que no se adaptan al trasplante.

Lo cierto es que son cosas que siempre dependerá de la personalidad que tengas. Además que también dependerá de la etapa de la vida en la que has tomado esta decisión y de otros muchos tantos factores como personas hay en el mundo. En cualquier caso, es placentero vivir esta experiencia y descubrirte como persona en tu gestión emocional a través de ella. Aunque solo sea plantando una lechuga en un tiesto de la terraza o de la ventana, lo recomiendo fervientemente.

#MacetoHuerto 01

Hace mucho tiempo que no nos pasamos por aquí. Entre las oposiciones y la bipaternidad nos hemos visto sumergidos en una burbuja familiar curiosa. Pero nos han renacido las ganas de hacer cosas nuevas y de compartirlas con vosotros. ¡Esperamos mucho que os gusten!

El nuevo proyecto lo hemos llamado nuestro #MacetoHuerto. Se trata de practicar la horticultura en casa cuando no tenemos la disponibilidad de un jardín o un terreno para hacerlo. Quizás la productividad se vea afectada por la falta de espacio, pero esto no debe amedrentarnos si queremos disfrutar de hortalizas frescas de vez en cuando.

Además, es una actividad que implica a toda la familia y puede aportar a los niños de la casa un gran aprendizaje.

Planificación del #MacetoHuerto

Como todo, lo más importante de todo es la buena información. Así que hemos recurrido a diversas fuentes de información para planear este proyecto de la forma más productiva posible. Hay que tener en cuenta el material que necesitamos, las fechas óptimas de plantación y las condiciones para hacerlo. Elegir correctamente las hortalizas o aquellas semillas que queremos plantar que realmente vayamos a utilizar.

No sirve de nada plantar quinoa si no solemos utilizarlo en nuestras comidas, por ejemplo.

En nuestro caso nos decidimos por tomates, ajos, perejil, menta-chocolate, ruda y orégano. Es cierto que tanto el perejil como la menta-chocolate o la ruda y el orégano no se clasifican dentro de la categoría de hortalizas, sino en la de plantas aromáticas. Quiero utilizar el término huerto en un sentido más amplio. También he plantado flores pensamientos y tenemos varios bonsai, pero me quiero centrar en aquellas plantas comestibles.

Para el #MacetoHuerto necesitamos:

  1. Semillas/Planta
  2. Maceta
  3. Tierra
  4. Abono

Y tener en cuenta todas las características de cada planta. Por ejemplo, en esta ocasión no hemos plantado los tomates porque no es época para plantarlos. Y la menta-chocolate la hemos comprado ya en planta, sólo ha sido necesario trasplantarla. Para la ruda, tampoco es época de plantación. Y debemos saber qué tierra es la adecuada para cada planta, cómo va a crecer para comprar una maceta adecuada. Aunque también podemos adaptar la planta a nuestras herramientas. Lo ideal es buscar el equilibrio entre sus exigencias y nuestras posibilidades.

Sobre el abono hablaremos otro día.

La Menta-Chocolate

Compramos la planta en un invernadero. El precio era de 1,50 € y nos gusta el sabor que tiene en las infusiones. Es una planta que requiere pocos cuidados, básicamente se resume en bastante sol y bastante agua. Sólo hay que estar atentos para podarla de vez en cuando según la maceta que tenga. Conviene que esté en maceta porque es una planta muy invasora. Cuando el tiesto se le queda pequeño, busca por la superficie una nueva tierra por la que expandirse. Como la queremos para usarla en infusiones, podarla lo haremos bastante a menudo.

No os puedo enseñar el proceso del trasplante, ni en qué maceta estaba antes de trasplantarla porque se me olvidó hacerle fotos. Pero sí os puedo enseñar cómo está ahora para que veáis cómo va creciendo.

Menta-chocolate maceothuerto

Ajos

Lo siguiente que nos animamos a plantar fueron los ajos. Teníamos pensado ponerlo en una especie de balconera, pero al final la maceta pesaba demasiado para dejarla colgando y lo dejamos en el mismo suelo. En esta ocasión nuestro hijo de 4 años nos ayudó mucho. Queremos que tenga implicación en los proyectos familiares y aprenda valores tan importantes como la paciencia.

Las semillas de los ajos los tenemos todos en casa, son los propios ajos. Así que escogimos una cabeza de ajo que nos gustara y separamos los ajos. A la hora de elegir, preferimos los más gorditos y entre ellos hemos dejado una distancia aproximada de 10 cms. Aunque señalamos en la maceta en línea, los hemos plantado en zig-zag finalmente.

Después de separarlos, debemos meterlos en la tierra con la punta hacia arriba.

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Perejil

El perejil no tiene época de plantación, se puede hacer en cualquier momento. Aprovechamos esta circunstancia para hacerlo ahora y probar. Para ello elegimos una maceta que ya teníamos, en esta ocasión para bonsái. Pusimos tierra, todas las semillas y tierra por encima. No creemos que lleguen a germinar todas, pero no sabíamos qué hacer con las demás semillas, así que las plantamos también.

En este proceso nos ayudó mucho nuestro hijo mayor. El perejil lo usamos de vez en cuando y cuando lo pedimos en la frutería nos dan un manojo demasiado grande que nos parece desperdiciarlo. Esperamos que nos aguante bien.

Esperamos que os haya gustado y nos contéis vuestras peripecias también.